Hace tres décadas, el 95 % del valor medio de una empresa consistía en activos tangibles.
Hoy en día, el 75 % del valor medio de una empresa es intangible. La marca y la reputación corporativas representan más del 40 % de la capitalización bursátil de las principales empresas.
El activo más valioso de una empresa es su buen nombre, su marca y su reputación, porque detrás de cada negocio de éxito hay una gran marca.
Hoy más que nunca, los estudios y los profesionales reconocen los beneficios de invertir en la marca, pero a las empresas a veces les cuesta establecer la conexión entre el poder de una marca y el impacto en su negocio. Estudios recientes cuantifican el resultado financiero de una marca para una empresa y las valoraciones cualitativas sobre el impacto positivo de la marca. Las marcas con una reputación sólida generan un 31 % más de rentabilidad para los accionistas que el índice MSCI World.
Las marcas han evolucionado más allá de un simple logotipo y un eslogan para convertirse en la justificación de docenas de otros propósitos. Las personas se relacionan con las marcas a un nivel íntimo de experiencias individuales. Muchas fuentes aportan pruebas que respaldan la idea de que el poder de una marca sólida es ahora más convincente que nunca.
En TOTEM Branding, trabajamos para que el impacto de la marca no se limite a meras métricas, sino que se refleje en los resultados empresariales. Por lo tanto, de todo esto se desprende claramente que, independientemente del enfoque que se adopte, una buena estrategia de marca genera valor. La marca nunca es un gasto; siempre es una inversión.