La mayoría de las marcas han perdido el rumbo. No se centren en la tecnología, céntrense en el talento, por favor.
Y aquí tenemos un ejemplo perfecto que lo demuestra. Recientemente, el mundo fue testigo, en directo, como si se tratara de una miniserie de Netflix, de las 72 horas más locas de OpenAI. Lo que hasta hace unos días era el rival a batir para todos en el ámbito de la IA se convirtió en una empresa caótica en la que la plantilla amenazó con dimitir en bloque si no se restablecía el mandato de su director ejecutivo, Sam Altman, que había sido destituido de forma inesperada.
OpenAI definió su visión en 2015, cuando daba sus primeros pasos, dejando claro su objetivo: «el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) en beneficio de la humanidad».
A principios de 2023, se estimaba que OpenAI valía más de 29 000 millones de dólares. Hoy en día, su valor se situaría entre los 80 000 y los 90 000 millones de dólares.
El despido repentino de Altman dio lugar a todo tipo de especulaciones: ¿malversación de fondos? ¿un escándalo sexual? ¿el desarrollo de la IA general?
El gran error de cálculo: la dotación de personal. El talento es escaso y está en manos de unas pocas empresas, como Microsoft, Google, Meta o Amazon. Si todas las personas que amenazaban con marcharse se fueran, eso supondría un golpe letal. Los amotinados ya se habían encargado de recordarnos lo fatídica que sería una fuga masiva de empleados.
Lo que siguió fue una revolución nunca vista: 700 de los 770 empleados firmaron una carta en la que exigían la dimisión en bloque del consejo de administración. Si esto no ocurría, seguirían el mismo camino que Altman.
Mientras los empleados amenazaban con dimitir, el mensaje «OpenAI no es nada sin su gente» resonaba en las redes sociales.
Las horas más tensas del año para OpenAI parecieron terminar cuando Altman anunció que volvería a dirigir OpenAI desde una posición reforzada, conformando un nuevo consejo de administración y conservando el respaldo de Microsoft.
En TOTEM Branding lo repetimos una y otra vez: ¿qué es una marca sin su gente? La verdadera marca de una empresa reside en el talento de sus empleados.
Esperamos que lo ocurrido en OpenAI sirva para recordar la importancia del talento, el equipo, el liderazgo y las personas, que siempre marcan la diferencia.
Que lo cuenten como quieran, pero lo que realmente marca la diferencia entre una marca y otra es el talento y el toque humano.
Invertir en las personas que dan vida a tu marca es la mejor inversión.
«OpenAI no es nada sin su gente», aplicable a todos: una marca no es nada sin su gente.
¿Qué opinas? ¿Se trata de una revolución tecnológica o de una revolución de las personas?