Conocer una marca genera un comportamiento; amarla, compromiso. Generar compromiso nunca es fácil, pero vale la pena cada segundo invertido.
Comprar es un acto de amor hacia las marcas, porque eliges esa marca por encima de todas las demás. Estas marcas han antepuesto las relaciones a las transacciones.
Las emociones impulsan las decisiones de compra, no la lógica. Las emociones tienen prioridad: ese universo de intangibles que se materializa en sentimientos.
Los estudios de Forrester corroboraron que las emociones son un elemento esencial de la experiencia del consumidor que las marcas deben abordar para establecer conexiones significativas. Las emociones de los consumidores tienen un impacto significativo en su comportamiento.
Si somos lo que sentimos, la conexión emocional entre una marca y un consumidor es tan esencial como la batería de un smartphone. Crear experiencias más positivas y maximizarlas puede forjar relaciones duraderas, permitiéndoles llegar a esas emociones.
Los clientes de hoy necesitan que las marcas los comprendan, los mimen y los cuiden; los clientes buscan el amor de las marcas y muchas de ellas no lo corresponden.
La fórmula ideal evoluciona de «gustar» a «amar»; es un ciclo inexorable que solo puede llevar a las marcas a los territorios deseados.
En la vida del consumidor, todo pasa, las experiencias permanecen. La emotividad es el nuevo realismo de una nueva economía, para un mundo nuevo.
Sentimos amor por nuestras marcas favoritas. Ese vínculo emocional que se establece y nos une a la familia, los amigos, los compañeros y los colegas, también se establece entre nosotros y las marcas y productos que nos rodean.
Hay muchas marcas a las que podríamos aplicar el calificativo de TOTEM o marcas que realmente nos llegan, nos conectan, nos inspiran y nos emocionan.
El gran reto para las marcas es aprender a amar a sus clientes, transformar lo que hasta ahora ha sido rutina en sentimientos y emociones positivas.
Cómo haces sentir a las personas forma parte de tu marca.
Al fin y al cabo, la persona que te elige está hecha de experiencias, emociones, pasiones, sueños y esperanzas. Está hecha de amor.
TOTEM Branding ama a sus totems y a sus clientes. Amor, no solo hacia el exterior, sino principalmente hacia esos pilares que hacen única a la empresa: las personas que la componen.
No olvidemos lo esencial: somos lo que sentimos. Con perdón a los Beatles, no todo lo que necesitamos es amor, pero sin él, ¿qué sentido tienen las relaciones?