No todos los días se tiene la oportunidad de escribir (literalmente) el alma de una organización.
Eso es lo que hicimos con el Libro de Identidad Cultural de la FUNDACIÓN PEGASUS.
Pero sería injusto llamarlo un proyecto. Fue mucho más que eso.
Supuso ir más allá de los manuales para comprender lo que realmente une a un equipo: el sentido.
Pegasus es más que una fundación. Es una comunidad que decide, cada día, cambiar las cosas para mejor.
Y eso es decir mucho.
Especialmente en un mundo que parece sentirse cada vez más cómodo con la polarización, la distancia y los juicios precipitados. Ellos van en la dirección contraria. Para unir, tender puentes y hacer crecer su comunidad más allá de las fronteras.
Trabajar con ellos fue un ejercicio de humildad.
Porque nos obligó a dejar atrás fórmulas, estructuras y egos.
Y a abordarlo desde otro lugar: el de la empatía radical.
Gracias, Andy, Fede, Alejandro y Felipe, por vuestra sensibilidad quirúrgica a la hora de transformar la emoción en estructura.
Gracias, Gema y Carlos, por mantener la visión incluso cuando el camino aún no estaba claro.
Gracias, David, Álvaro, Álvaro Marrero, Roberto y Fran, por abrirnos la puerta, las historias y el corazón.
Con vosotros, comprendimos que la verdadera discapacidad no está en el cuerpo, ni en la voz. Está en los miedos que nos impiden ser quienes somos.
Y en el valor que hace falta para mostrarnos tal y como somos: con vulnerabilidades, fortalezas y sueños.
Pegasus nos enseñó que diseñar una cultura consiste en compartir el futuro que todos queremos alcanzar y construirlo con intención.
Hoy, esa verdad tiene un camino claro. Tiene una voz, una forma, símbolos, palabras y actitudes.
Hoy, Pegasus tiene un legado compartido.
Porque lo vuestro no es normal, pero tampoco lo es el nuestro. Uníos a la corriente 😉.
Gracias por creer,
El equipo de TOTEM