La definición de la palabra «arte» es mucho más amplia de lo que solemos pensar en un primer momento. Este término abarca todas las creaciones realizadas por el ser humano para expresar una visión del mundo real o imaginario. El arte es un lenguaje sin palabras, lo que lo hace tan poderoso que no podemos dejar de dedicarle al menos un día al año para conmemorar su importancia en la vida de todos.
Las marcas, a pesar de ser bienes intangibles, tienen un peso enorme en el imaginario colectivo y forman parte de las vidas y experiencias de quienes conviven con ellas. Son herramientas poderosas que sintetizan ideas, valores o pueden evocar escenas de la vida cotidiana. Es precisamente este carácter el que, en el contexto creativo, las convierte en un recurso óptimo para representar escenas de la vida cotidiana y permitir que el receptor se identifique mucho mejor con las escenas representadas.
La capacidad que tenemos como individuos para crear se debe en gran medida a nuestra creatividad. Pero, ¿por qué es el arte tan mágico y necesario para nuestra vida cotidiana? Según la ley de la individualidad de Korzybski, no hay dos situaciones ni dos etapas de un proceso que sean iguales en los detalles. En este sentido, tenemos muchos menos conceptos y palabras que experiencias únicas, lo que tiende a llevar a la identificación o a la confusión entre dos o más situaciones. Por eso, en TOTEM Branding vemos el arte como una combinación de lenguaje y experiencia, ya que es capaz de transmitirse de generación en generación y, además, da lugar a múltiples interpretaciones de las que los artistas modernos pueden inspirarse para producir nuevas ideas. Creemos en el arte como una gran inspiración para las marcas y un buen branding, de modo que, como un orfebre, una identidad se represente con trazos artesanales, únicos e irrepetibles que toquen las profundidades de la percepción.
Y en tiempos en los que los NFT y esta nueva dimensión en la que lo digital y lo físico también se encuentran y son el nuevo boom para representar y comerciar con arte, entendiendo que un NFT puede ser cualquier elemento que se le ocurra al creador (un dibujo, un objeto de vestir para el metaverso, un libro electrónico, una foto, música, un tuit, una combinación de varias cosas —como audio, vídeo, música, un tuit, etc.), una combinación de varias cosas —como audio e imagen—, las posibilidades son infinitas), ocurre algo similar: se trata de un activo digital único que, aunque pueda copiarse, quien posea el NFT es dueño del original, funcionando como una especie de certificado de autenticidad y teniendo los derechos que su adquisición conlleva.
Este no es solo un día para honrar a los artistas, que también merecen reconocimiento. En la semana del Día Mundial del Arte, es un llamamiento a todas las personas —y por qué no a las marcas— para que expresen su verdadera esencia, su verdadero propósito, lo que les motiva e impulsa, y lo que les ayuda y les ha ayudado a ser mejores día a día.